En Buenaventura y varios municipios del Valle del Cauca las casas de comunidades indígenas quedaron colapsadas por el terremoto. Foto. Suministrada por Orivac.

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Valle del Cauca indígena: territorio en resistencia

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Aug 18, 2026 Compartir

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Los pueblos indígenas resisten dos tragedias, el desplazamiento forzado y el terremoto. En Buenaventura, dos comunidades víctimas del conflicto armado perdieron sus casas de refugio. En todo el departamento del Valle del Cauca más de 1.500 familias indígenas resultaron damnificadas por el fuerte sismo de magnitud 7.4 en Colombia.

Dos comunidades indígenas del distrito de Buenaventura, en el Valle del Cauca, viven el doble desplazamiento. Primero, la violencia, y ahora, el terremoto. 

El Cabildo Indígena de Valledupar del pueblo Wounaan, desde hace cuatro años vivía en la casa de la emisora Chimía del Pacífico en Buenaventura. Allí tenía refugio y comida. Un total de 22 familias y 94 personas Wounaan habían sido desplazadas por grupos armados ilegales de su territorio ancestral, ubicado en la ribera del río San Juan, entre los departamentos del Chocó y Valle del Cauca, en la región del Pacífico colombiano. 

Tras el terremoto del pasado lunes 10 de agosto, en minutos las paredes de la casa de la emisora se desplomaron. Los Wounaan volvieron a quedarse sin techo. Así informó Luis Eduardo Valencia, líder del pueblo Eperara Siapidara y consejero mayor de la Asociación de Cabildos Indígenas Valle del Cauca Región Pacífico (ACIVA-RP). 

“Ellos se encuentran en situación de desplazamiento forzado y reubicación temporal en el distrito de Buenaventura. Los teníamos albergados, pero lastimosamente con el sismo, la emisora fue colapsada en su totalidad”, dice Luis Eduardo. La radio se silenció y era el único medio comunitario que elevaba la voz de los indígenas y de otras comunidades en el territorio. 

Desde al año 2017, organizaciones humanitarias como la ONU, reportan agresiones contra la comunidad de Valledupar como "confinamiento, desplazamiento y restricciones a la movilidad por presencia y acción de grupos armados no estatales".

Una realidad similar vive el Resguardo Indígena Waunana Río Dagua - La Meseta, del pueblo Eperara Siapidara. Fueron desplazados a Buenaventura por el conflicto que golpea hace décadas la región, y desde esta ciudad durante varios meses han resistido al confinamiento. Desde el año 2017 han denunciado públicamente persecuciones y amenazas. 

“Desafortunadamente donde vivían sufrieron los daños por el terremoto, y hoy están en otro albergue. Una comunidad está ubicada en el R9 (barrio San Buenaventura) y el otro está en el barrio La Transformación (...) Es muy complejo lo que viven estas familias”, agrega Luis Eduardo.

“Solicitamos al Distrito de Buenaventura y al Gobierno Nacional una respuesta humanitaria, digna, segura y oportuna para garantizar la protección y reubicación temporal de estas familias”, es el llamado público que hace la Asociación de Comunidades Afro, Campesinas e Indígenas Unidos por la Defensa, Promoción de los Derechos Humanos y la Construcción de Paz (Conpazcol).

La asociación ACIVA-RP, que representa a 6.100 personas de los pueblos indígenas Nasa, Emberá Katío, Emberá Chamí, Wounaan y Eperara Siapidara, informó que el terremoto impactó a una población aproximada de 2.551 habitantes. Las comunidades más afectadas viven a lo largo de los ríos San Juan, Congo y río Calima, y en dispersas comunidades en los municipios de Buenaventura, Dagua, Sevilla y Bugalagrande.

“La situación de calamidad de emergencia en todas las comunidades es crítica. Tuvimos heridos leves que fueron atendidos en puestos de salud. En el tema de las afectaciones de las viviendas, varios lo han perdido todo. Algunas escuelas se han partido, los techos se han caído, es un colapso total”, reporta Luis Eduardo. "

A nivel departamental más de 1.500 familias de los pueblos indígenas resultaron afectadas por el terremoto en 27 municipios, según la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (Orivac). 

“El terremoto sucedió en San José del Palmar, en Chocó, cerca del norte del Valle del Cauca. El sismo fue muy duro en los territorios indígenas. El territorio se encuentra afectado en viviendas, en temas de cultivos y de pancoger que tenían las comunidades. Hay muchos derrumbes”, dice Disney Gutiérrez, consejero mayor de Orivac, quien se ha desplazado a varias comunidades para revisar el estado de las comunidades. 

En el Valle del Cauca habitan más de 30.800 personas de siete pueblos indígenas, según el Censo de Población del DANE de 2018. La mayoría pertenecen a los pueblos Emberá, Nasa, Wounaan, Pasto y Yanakona. Muchas de las familias llegaron al departamento tras vivir despojos históricos de sus tierras de zonas, principalmente del Cauca y Nariño.

Las ayudas oficiales no llegan 

Los líderes indígenas aseguran que siete días después de presentarse el terremoto las ayudas humanitarias por parte del gobierno no han llegado a sus comunidades.

“Estamos preocupados que hasta el momento por parte del Gobierno Nacional, del Gobierno Departamental y del Gobierno Municipal, no han llegado las ayudas humanitarias a los territorios indígenas del Valle que están afectados. Hemos hecho un recorrido como consejería de gobierno propio de nuestra organización y hemos llevado un poquito de apoyo de parte de nuestras organización con recursos propios, ayudas que hacemos como comunidades indígenas”.

Los territorios indígenas del Valle del Cauca durante décadas han padecido la violencia, desplazamiento forzado y racismo.  “Hasta el momento estamos sufriendo de necesidad, y en este caso con el temblor mucho peor, que hasta el momento el gobierno no ha visibilizado a las comunidades indígenas y nos tiene estigmatizados”.

Donaciones 

Las comunidades hacen un llamado solidario a la ciudadanía en general para que donen alimentos, kit de aseo, cobijas, y colchones, pero sobre todo, inversiones sociales que contribuyan en la recuperación de sus condiciones mínimas de habitabilidad, alimentación, higiene y protección.

“Nosotros hacemos un llamado al gobierno nacional, local, departamental, a nivel internacional de solidaridad con las comunidades indígenas, sabemos que lastimosamente muchas personas lo han perdido todo, y eso es muy duro para las comunidades”, dijo Luis Eduardo.

Las organizaciones indígenas solicitan a la sociedad civil que las ayudas sean entregadas directamente a ellas. En Cali, un punto de acopio es en la sede de Orivac, en la Carrera 23A #7A-08, del barrio Alameda. La sede presenta daños leves. 

En Buenaventura, en la sede de ACIVA-RP, en la Diagonal 4ª #5-61 Calle de El Embudo también están recibiendo donaciones.

En Colombia, el terremoto deja en total 304 personas fallecidas y 4.548 heridas; 29.554 viviendas destruidas y 134.342 casas averiadas, según el reporte de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD), con corte del 18 de agosto. 

Nota. Esta historia de la cobertura colaborativa "Voces y latidos humanitarios", se realiza gracias a los aportes voluntarios que Agenda Propia está recibiendo en el marco de la campaña de donaciones para sostener nuestro medio de comunicación independiente. Promovemos el Periodismo Colaborativo Intercultural en América Latina.

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