La comunidad del resguardo indígena Chachajo, ubicada entre los departamentos del Valle del Cauca y Chocó, en Colombia, reconstruye con sus propias manos las casas destruidas por el devastador sismo. El ochenta por ciento de sus viviendas quedaron colapsadas. Solicitan apoyos de las entidades estatales para reparar sus casas, la escuela y el puesto de salud.
Historia cocreada por Yesid Poche y Edilma Prada.
Fotos: Yesid Poche - El Youtuber Nasa.
Con cantos y danzas, las mujeres, las niñas y los niños del resguardo Chachajo, del pueblo indígena Wounaan, le ruegan a Maach Aai, “Nuestro Padre Mayor”, por la armonía y protección de su territorio ancestral, tras la emergencia que viven, debido al fuerte terremoto de magnitud 7.4 que destruyó su comunidad el 10 de agosto. Con la rogativa, una danza que hacen descalzos, y con los cantos, en su idioma maach meu, se conectan con su dios y los seres sagrados de la naturaleza.
La comunidad central de Chachajo, establecida en la cuenca baja del río San Juan, quedó destruida en un ochenta por ciento. Más de 60 casas se desplomaron. Las demás están averiadas, inhabitables. La mayoría de las 585 personas que viven allí están durmiendo a la intemperie.
En Chachajo, jurisdicción del municipio de Buenaventura, ubicada en la costa Pacífica, en límite entre Valle del Cauca y Chocó, de las 160 familias, 140 son Wounaan, y las otras, pertenecen a distintas etnias. Allí son reconocidos por su profunda conexión con los ríos y su trabajo artesanal de la cestería, elaborada con la fibra de la palma de werregue.
“En estos momentos en el resguardo 139 familias estamos afectadas por el fenómeno natural del sismo, por el temblor (...) Hay más de 60 casas destruidas, unas 36 casas están averiadas totalmente, quiere decir que no están aptas para vivir”, dice Jaime Valencia Mesa, gobernador del resguardo, a un grupo de estudiantes y voluntarios que llegaron a Chachajo con ayudas humanitarias.
Los recuerdos del fuerte movimiento de la tierra vienen a la memoria de la comunidad una y otra vez. Vieron como en instantes sus casas palafíticas, elaboradas en madera, cayeron al suelo. Todavía sienten temor.
Jaime, máxima autoridad, dice que allí nunca habían vivido una experiencia parecida, por ello, también esperan ayuda psicológica y acompañamiento social.
“Toda la comunidad estamos pensando que nuevamente iba a temblar, entonces, estamos en la casa de tambo de nosotros organizando, analizando qué vamos a hacer. Estamos concentrados en la casa grande”. La casa de tambo, es una construcción circular con techo de hojas de palma, allí de manera tradicional conviven familias extensas y se resguarda su cultura y tradiciones.
“No solamente con este sismo se afectaron las viviendas, sino también el colegio, la casita del Bienestar Familiar y el puesto de salud. Aquí en el resguardo, también se afectaron todos los utensilios como cucharas, platos, vasos, estufas, neveras, todo…, y también, el tanque de lluvia. Estamos destruidos”, relata preocupado, mientras camina por la comunidad y muestra los daños.
Con el paso de los días, en el resguardo las familias tratan de recuperar sus pocas pertenencias e intentan reconstruir las casas. Sin embargo, Jaime asegura que levantar de nuevo a la comunidad les tomará mucho tiempo, debido a que allí no tienen los recursos necesarios. Antes del terremoto padecían muchas necesidades e incluso han sido víctimas del conflicto armado.
Diez días después del terremoto, no habían recibido ayuda de ninguna entidad estatal. “Por esto ante la institucionalidad solicitamos que vengan con las ayudas humanitarias de emergencia, porque de verdad aquí ninguna de las instituciones no han llegado, tanto de la alcaldía, ni la gobernación, ninguno ha llegado”. Este mensaje se compartió en distintas redes sociales, entre ellas, las de @ElYoutuberNasa, de Yesid Poche, indígena Nasa que movilizó ayudas, junto con otros jóvenes.
“Chachajo está olvidado. Se necesita ayuda humanitaria urgente: alimentos, kits de aseo, medicamentos y materiales para reconstruir sus casas”, relata Yesid, quien lleva más de una semana en la zona, recorriendo los ríos y llevando ayudas con un equipo de voluntarios del Cauca, Tolima, Valle del Cauca y Nariño.
Los Wounaan, también conocidos como Waunana, Noanamá o Chanco, son un pueblo indígena ancestral que habita en la región del Pacífico entre Colombia (principalmente en los departamentos de Chocó y Valle del Cauca) y Panamá (en la Comarca Emberá-Wounaan), es una de las 119 comunidades indígenas damnificadas por el terremoto.
En el país, el sismo sacudió fuertemente a más de 233 mil personas indígenas, dejó tres personas fallecidas y 1.488 heridas en varios departamentos, principalmente en las regiones Pacífico y Cafetera, de acuerdo con el reporte del tercer boletín del Sistema de Monitoreo Territorial de la ONIC con fecha del 19 de agosto. Los damnificados indígenas de los pueblos Emberá, Emberá Chamí, Emberá Dóbida, Emberá Katío, Wounaan, Pijao, Nasa, Awá, Inga y Eperara Siapidara.
En los resguardos y zonas indígenas, 2.278 viviendas quedaron colapsadas y averiadas, lo que ocasionó que centenares de personas estén viviendo en albergues temporales, y las niñas y los niños no han retomado clases porque sus escuelas también se desplomaron.
En Chachajo, mientras esperan que lleguen más ayudas, las comunidades continuarán cultivando plátano, maíz y yuca, y pescando en el río. Además, en el tambo, su casa sagrada, seguirán escuchando a los mayores las historias, los cantos y la medicina tradicional para proteger su territorio e identidad.
Además, las mujeres harán rogativas para pedir por la tranquilidad de sus familias y esperan continuar con sus labores cotidianas, entre ellas, la de tejer jarrones y canastos con tintes naturales extraídos de las plantas y de la tierra.
Nota. Esta historia de la cobertura colaborativa "Voces y latidos humanitarios", se realiza gracias a los aportes voluntarios que Agenda Propia está recibiendo en el marco de la campaña de donaciones para sostener nuestro medio de comunicación independiente. Promovemos el Periodismo Colaborativo Intercultural en América Latina.
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